Como ya lo expresáramos, es bastante típica la reacción de desconfianza de los sindicatos a la llamada gestión de recursos humanos, ya que se suele asociar con un intento de las empresas para cambiar la forma de conducir al personal. Se suele interpretar también como un directo desafío a la fuerza que representa el sindicato, y como un intento de tratar directamente con los empleados arrinconando a los dirigentes o representantes sindicales.
A pesar de que la gestión de recursos humanos no es algo directamente antisindical, y por más que los directivos insistan en conservar la función de enlace de los representantes sindicales, en la práctica se intenta crear un espacio en donde los directivos puedan comunicarse con los trabajadores sin depender del sindicato, y donde las relaciones colectivas den lugar a las individuales.
Algunos dirigentes sindicales creen que algunas empresas pueden estar haciendo un sincero intento de involucrar a los trabajadores, lo cual sería muy bien recibido, pero lo que se suele dar más a menudo, es una intención de las empresas por debilitar la fuerza colectiva. En general, se suele advertir al personal acerca de la desconfianza sobre toda idea relacionada con comunicación e implicación, como la creación de círculos de calidad, sesiones de equipo, o algún mecanismo consultivo donde el sindicato esté ausente. Entre otras cosas, también se les pone sobre aviso respecto a no aceptar rápidamente el trabajo en equipo y la multifuncionalidad.
En la práctica los intereses de una empresa y los de sus trabajadores no tienen que ser siempre divergentes o contrapuestos. De hecho, un razonamiento lógico conduce a las siguientes consideraciones:
a - El personal de dirección podrá lograr objetivos utilizando canales de comunicación que no tienen que pasar por un sindicato previamente. Se podrá otorgar premios o estímulos a ciertos resultados individuales en lugar de aplicar remuneraciones colectivas. Algunas sesiones informativas podrán sustituir los comunicados a través de un delegado sindical y se podrá hacer hincapié en el desarrollo del empleado a través de la formación.
b - Se reducirán las tensiones mejorando la calidad del trato a los trabajadores y también los conflictos que provocan afiliaciones a sindicatos. Se podría obtener aumentos de sueldo por negociación y sin presión laboral, teniendo en cuenta que esta es una de las ventajas de estar sindicalizado.
c - Una buena gestión de recursos humanos puede hacer innecesaria la presencia de un sindicato. Los directivos pueden crear sus propias vías o estructuras de comunicación y consulta en forma libre.