La calidad total puede ser definida como la disciplina que estudia la mejora constante de los procesos de una organización, persona, empresa o persona jurídica.
Desde el punto de vista de un producto o servicio, se puede definir como la totalidad de las características de ese producto o servicio que otorga o contiene la facilidad de satisfacer las necesidades implícitas o explícitas que se hayan acordado con el cliente.
Por ejemplo, las especificaciones del producto detalladas en listas, catálogos o similares, coinciden plenamente con dicho producto. El valor invertido (precio) se compensa con el producto recibido. Lo que se adquiere está disponible en el momento en que se necesita. El artículo en cuestión funciona o cumple con el fin esperado.
La Organización Internacional de Normalización (ISO: por su sigla en inglés), recibió a fines de la década del setenta de parte de la British Standards, un pedido para crear un comité que elaborara una normativa en materia de gestión y seguridades de la calidad. En pocos años, este conjunto de normas basadas en un sistema que obliga a las empresas a hacer las cosas bien desde el principio aplicando solamente el sentido común, se extendió muy rápidamente por el mundo otorgando una certificación a las empresas que lograran cumplir con dichas normas. Básicamente, constituyen una metodología de gestión basada no en el producto o servicio, sino en la gestión global de la empresa.