Los distintos parámetros constitutivos de la fórmula de la calidad, se han ido variando y ajustando fundamentalmente a partir de la posguerra, ya que resulta dificultoso transportar a la realidad el concepto moderno. Para tratar de comprenderlo, se debe entender que la calidad total debe ser un trabajo continuado para alcanzar lo óptimo. Ya que nada se mantiene inalterado, y todo puede ser mejorado. Para alcanzar esta meta, todo el personal de la empresa debe estar compenetrado con el objetivo, estar de acuerdo con el control permanente de todas las tareas, y por supuesto estar dispuesto a cambiar todo lo que sea necesario. Estas directivas deben ser aplicadas desde arriba hacia abajo, y viceversa. Cualquier tipo de expectativa que se forme entre el personal no debe ser defraudada.
Se deberán cambiar las estructuras en la organización y la forma de trabajo, se reducirán o suprimirán algunos puestos directivos con la finalidad de reducir costos, y el personal de dirección estará más cerca de la cadena de producción. Si las empresas dirigen su atención a la calidad estarán más calificadas para resistir la alta competencia, asegurar su propia supervivencia, superar el reto de la creciente globalización, y estar capacitadas para aplicar toda nueva tecnología disponible.
Aquellos que pueden adaptarse al desarrollo de nuevos productos en poco tiempo, los elaboren con los mejores niveles de calidad y en el menor tiempo posible según los requerimientos del mercado, serán los mejor posicionados para competir y progresar.
Por otra parte, cuando se realizan cambios en la gestión de la calidad y con el paso del tiempo no se visualizan los progresos, el personal se vuelve más desconfiado, crítico y desmotivado que antes de comenzar con dicho proceso. Es decir, que las expectativas se ven frustradas, y el personal ya no sabe que cambiar para corregir los errores. En el peor de los casos, ni siquiera se puede identificar claramente el problema.
Una pieza fundamental, es alentar al personal para que asuma la responsabilidad de su trabajo y continuar perfeccionándolo. Esto los faculta para adquirir la capacidad de poder decidir por sí mismos qué tienen que hacer para mejorar. Es el concepto de aplicar el conocimiento y la experiencia propias, y no solo las normas.
Cuando los procesos de producción se conocen perfectamente y se controlan adecuadamente, se pueden mejorar de manera progresiva y continuada.
La calidad total se nutre de dos requisitos previos, siendo el primero la introducción de un sistema reconocido y probado que al mismo tiempo que facilita estandarizar la producción también permita controlar los procesos de trabajo. El segundo requisito, se basa en preparar y adiestrar tanto a la dirección como a los empleados para que se manejen en un entorno que sea menos jerárquico y con más colaboración y participación.
Aunque se prepare al personal para trabajar de acuerdo a un determinado estándar o norma industrial existente, no será una condición suficiente para lograr la calidad.